Observatorio de la Pobreza Energética

Le damos la bienvenida al Observatorio de la Pobreza Energética de Tenerife

Es un compromiso de la Consejería Insular del Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, encomendado por el Pleno de la Corporación Insular, en respuesta a las necesidades de la isla en este campo, las cuales se ven agravadas por los efectos inminentes del cambio climático, la situación de conflicto internacional e inflación de los precios de la energía, donde la población tiene más riesgo de verse en situación de vulnerabilidad.

¿Qué encontrarás aquí?

  • Información de interés sobre la pobreza energética y su impacto
  • Derechos y ayudas disponibles para proteger a los consumidores
  • Acciones locales en marcha
  • Recursos prácticos para reducir el gasto energético en tu hogar

Este observatorio transversal de análisis y seguimiento de la pobreza energética en Tenerife se materializa a través de la Oficina de Transición Energética de Tenerife, iniciativa de la Consejería Insular mencionada, que comenzó su actividad en el año 2020 (inicialmente denominada Oficina de las Energías Renovables y Apoyo al Pacto de las Alcaldías). Entre las funciones que desarrolla esta entidad destacamos:

¿Qué es la pobreza energética?

Según la nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética (ENPE) 2026-2030, es la situación en la que se encuentra un hogar en el que no pueden ser satisfechas las necesidades básicas de suministros de energía (como calefacción, refrigeración, iluminación o energía para aparatos) necesarias para garantizar un nivel de vida digno y la salud . Este fenómeno se entiende ahora como un problema estructural derivado de la combinación de tres factores clave: niveles de renta insuficientes, una vivienda energéticamente ineficiente y los precios de la energía .

La principal evolución en esta definición es que el acceso a la energía se reconoce como un derecho básico, pasando de un enfoque puramente asistencial a uno que busca soluciones permanentes mediante la eficiencia y el autoconsumo .

Esta situación se manifiesta a través de:

  • La incapacidad de mantener una temperatura adecuada en el hogar, concepto que la nueva estrategia amplía para incluir explícitamente el confort térmico frente a las olas de calor en verano .
  • El retraso en el pago de las facturas de los suministros básicos .
  • Un gasto energético inusualmente bajo (Pobreza Energética Escondida), lo que indica que el hogar se priva forzosamente del servicio para evitar el coste .
  • Un gasto en suministros energéticos desproporcionado en relación con el nivel de ingresos, lo que obliga a las familias a detraer recursos de otras necesidades básicas .

¿Por qué es un problema la pobreza energética?

La pobreza energética tiene serios efectos sobre la salud y el bienestar de las personas. Se puede diferenciar aquellos efectos directos producidos por la falta de confort térmico o por una temperatura inadecuada en la vivienda, de aquellos otros efectos indirectos que son consecuencia de la necesidad que tienen las personas en situación de pobreza energética de elegir entre recursos energéticos y otros recursos de la vida diaria, así como, la situación de la vulnerabilidad social asociada.

De la Estrategia mencionada anteriormente, podemos obtener una descripción de los distintos efectos:

Efectos directos

  • Exceso de mortalidad durante olas de frío o calor
  • Incremento de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y problemas relacionados con la humedad
  • Mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares
  • Ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental relacionados con el estrés
  • Agravamiento de enfermedades crónicas como procesos reumáticos.

Efectos indirectos

  • «Calentar o comer» (heat or eat): las familias deben elegir entre energía o alimentación adecuada, lo que causa malnutrición y complicaciones de salud
  • Uso de fuentes de energía no seguras, aumentando el riesgo de accidentes domésticos
  • Impacto en la educación y el empleo debido al absentismo.- Aislamiento social y estigmatización que dificulta pedir ayuda.

Grupos vulnerables

  • Personas mayores, menores de edad, mujeres embarazadas y personas con discapacidades
  • Familias con bajo nivel educativo o en situación de infravivienda
  • Hogares monoparentales y mujeres afectadas por la brecha salarial
  • Personas migrantes con acceso limitado a recursos.