Transición energética en Tenerife: avances y retos en 2024
Los datos del Anuario Energético de Canarias 2024 revelan una transición energética dispar: avances en el sector descentralizado y persistencia de la dependencia fósil en el sistema general
Los últimos datos publicados en el Anuario Energético de Canarias 2024 permiten analizar la evolución reciente del sistema energético de Tenerife y conocer mejor sus principales avances y retos en materia de demanda, generación eléctrica, energías renovables, transporte y emisiones.
Aumenta la demanda energética y continúa la dependencia del petróleo
En Canarias, la demanda de energía primaria aumentó un 1,5 % en 2024, mientras que la energía final creció un 6,2 %, pasando de 3.571 ktep en 2023 a 3.788 ktep en 2024. El consumo energético per cápita también subió ligeramente, de 1,62 a 1,70 tep por habitante.
Los datos reflejan que el sistema energético sigue dominado por los productos petrolíferos, cuyo peso aumentó del 79,3 % al 80,2 %, mientras que la electricidad descendió ligeramente del 20,3 % al 19,5 %.
En Tenerife, esta dependencia continúa muy vinculada al transporte terrestre, marítimo y aéreo, así como a la generación eléctrica convencional.
Las renovables mantienen un crecimiento limitado en el sistema eléctrico
La electricidad neta vertida a la red en Tenerife aumentó de 3.516 GWh en 2023 a 3.571 GWh en 2024. Sin embargo, el peso de las energías renovables descendió ligeramente, pasando del 19,7 % al 19,3 % del total de electricidad puesta en red, con una producción renovable total de 689 GWh frente a los 692 GWh del año anterior. La energía eólica continúa siendo la principal fuente renovable de la isla, representando el 67,4 % de toda la producción renovable, seguida de la energía fotovoltaica, con el 31,5 %.
Estos datos evidencian que la integración de las energías renovables en el sistema eléctrico sigue enfrentando limitaciones relacionadas con la capacidad de red, la gestión de la demanda y la necesidad de incorporar almacenamiento energético. Cabe señalar además que la potencia renovable instalada —considerando únicamente vertido a red y autoconsumo sin compensación— disminuyó ligeramente, de 345,4 a 344,9 MW.
El autoconsumo fotovoltaico sigue creciendo en Tenerife
Uno de los indicadores más positivos es el avance del autoconsumo fotovoltaico. En 2024, Tenerife pasó de 46,5 MWn de potencia instalada en autoconsumo a 66,4 MWn, lo que supone un incremento del 42,8 % respecto al año anterior. Además, la isla alcanzó las 7.552 instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo registradas.
Los datos más recientes publicados posteriormente por la Dirección General de la Energía muestran que esta tendencia continúa creciendo: a diciembre de 2025 Tenerife ya superaba las 8.800 instalaciones y los 86 MWn de potencia instalada.
Este crecimiento refleja el interés creciente de hogares, empresas y administraciones por reducir su dependencia energética y aprovechar el potencial solar de la isla.
La movilidad eléctrica continúa aumentando
La movilidad eléctrica también mantiene una evolución positiva. El parque de vehículos eléctricos en Tenerife aumentó un 32,8 % durante 2024, pasando de 4.205 a 5.583 vehículos, de los cuales cerca del 78 % corresponde a turismos.
Sin embargo, el despliegue de infraestructura de recarga continúa siendo uno de los principales retos. Tenerife contaba en 2024 con aproximadamente 452 puntos públicos de recarga, lo que supone una ratio cercana a 12 vehículos por punto, evidenciando una red más saturada que en años anteriores.
Reducir emisiones sigue siendo el gran desafío
Aunque las emisiones globales disminuyeron un 3,1 % en Canarias, la reducción de emisiones continúa siendo uno de los principales retos para Tenerife. Esta tendencia positiva se ve condicionada por varios factores: el incremento del 2,1 % en la generación con combustibles fósiles para cubrir la demanda eléctrica, el aumento del consumo de queroseno y fuelóleo asociado a la recuperación del tráfico aéreo y marítimo, y un crecimiento del parque de vehículos eléctricos aún insuficiente para compensar el peso de la movilidad terrestre convencional.
Los datos indican que la transición avanza de forma desigual: el sector descentralizado crece a un ritmo superior al del sistema eléctrico convencional, lo que pone de manifiesto la necesidad de acelerar la modernización de la red y el almacenamiento a gran escala para alcanzar los objetivos climáticos de 2030.