Canarias está especialmente expuesta a los efectos adversos del cambio climático debido a su posición geográfica, su régimen de vientos y corrientes marinas, y el carácter insular de su territorio que determina la existencia de microclimas. La comunidad autónoma de Canarias ha declarado la situación de emergencia climática.
Las evidencias disponibles demuestran que el calentamiento global ya se manifiesta en Canarias, alterando condiciones de habitabilidad que se consideraban inalterables, como el régimen de los alisios o las temperaturas en tierra y mar.
La adaptación al cambio climático es el proceso de ajuste al clima real o proyectado y a sus efectos. En los sistemas humanos, la adaptación busca moderar o evitar los daños, o aprovechar las oportunidades beneficiosas. En algunos sistemas naturales, la intervención humana puede facilitar el ajuste al clima proyectado y a sus efectos.
Para entender mejor cómo nos afecta el cambio climático y cómo podemos prepararnos, es importante conocer dos conceptos clave: los riesgos y los impactos. Ambos nos ayudan a identificar qué está en juego, qué puede suceder y qué consecuencias ya estamos viviendo o podríamos enfrentar si no actuamos a tiempo.
Los impactos son efectos reales que el cambio climático provoca en las personas, la naturaleza y nuestras formas de vida. Se manifiestan, en la salud, los cultivos, el agua, la economía, los ecosistemas o las ciudades. Estos impactos ocurren cuando fenómenos como olas de calor o lluvias intensas afectan a comunidades vulnerables y expuestas.
El riesgo climático es la posibilidad de que ocurran consecuencias negativas debido al cambio climático o a las medidas que tomamos para enfrentarlo. Depende de tres factores: los peligros (como tormentas o sequías), la exposición (quién o qué puede verse afectado) y la vulnerabilidad (qué tan preparados estamos).
La adaptación responde a una planificación coordinada que se articula en diferentes niveles, desde el ámbito nacional al local:
Planes Insulares de Acción Climática (PIAC)
Se desarrollan en el marco de las directrices establecidas en el PIECan y el PCAC. Cada cabildo deberá elaborar su propio PIAC, que abordará las medidas de mitigación y de adaptación necesarias en su ámbito competencial.
Las Islas Canarias son particularmente vulnerables a los impactos del cambio climático debido a su situación geográfica y su carácter archipelágico, lo que se espera que las afecte de forma más intensa que a otras regiones. Por ello, el Plan Canario de Acción Climática (PCAC) subraya la necesidad de analizar los impactos actuales y previstos para implementar acciones de adaptación.
Para el periodo 2023-2032, se prevé un aumento de las temperaturas (máximas, medias y mínimas, más acusado en tierra) y una reducción de las precipitaciones en Canarias. Estas variaciones, junto con otros cambios físico-químicos, agravarán los impactos ya observados en diversos sectores socioeconómicos y el medio ambiente.
A continuación, se detallan algunos de los impactos y riesgos por sector:
Reducción de la actividad económica ligada al turismo de playa, daños en infraestructuras litorales, aumento del estrés térmico en visitantes y trabajadores.
Inseguridad alimentaria, pérdidas económicas, degradación de ecosistemas agrarios y rurales.
Impactos en seguridad alimentaria, medios de vida costeros, y reducción de ingresos pesqueros.
Pérdidas logísticas, aumentos de costes, daños a infraestructuras y servicios críticos.
Vulnerabilidad hídrica, riesgo en zonas costeras y presión sobre sistemas de abastecimiento.
Pérdida de biodiversidad, alteraciones ecosistémicas, colapso de servicios ambientales clave.
Mayor desertificación, disminución de la capacidad agrícola y degradación territorial.
Aumento de enfermedades, mortalidad, sobrecarga del sistema sanitario y vulnerabilidad poblacional.
Los Refugios Climáticos Urbanos son lugares especialmente diseñados para ofrecer resguardo a la población frente a los efectos del cambio climático, especialmente las altas temperaturas. En sus orígenes, estos refugios se concebían como edificios públicos climatizados, equipados con espacios de recreación y acceso a agua potable.
Con el tiempo, el concepto ha evolucionado hacia lo que conocemos como Refugios Climáticos Verdes o Naturales. Estos espacios no solo proporcionan protección contra el calor, sino que también contribuyen a la sostenibilidad urbana mediante la creación de parques, zonas verdes y áreas revegetadas en entornos urbanos. Su principal función es reducir las altas temperaturas mediante la sombra y la evapotranspiración, mejorando la calidad del aire, fomentando la biodiversidad y actuando como sumideros de carbono.
Además, los refugios climáticos apuestan por el uso de energías renovables y sistemas sostenibles, integrando elementos como pavimentos permeables, riego eficiente con aguas regeneradas y surtidores de agua potable para garantizar una solución ecológica y autosuficiente frente a las crecientes temperaturas urbanas.
Un elemento clave es la creación de corredores verdes peatonales intraurbanos, espacios que conectan las diferentes infraestructuras verdes de la ciudad (jardines y parques, principalmente). Éstos no solo favorecen la movilidad y el acceso a los refugios climáticos, sino que también ayudan a la migración de especies y contribuyen al reverdecimiento urbano, mejorando la salud ambiental y el bienestar de la población.
En esta línea, el Gobierno de Canarias ha publicado la Guía para la creación de zonas verdes como refugios climáticos, un documento técnico que ofrece recomendaciones sobre el diseño, selección de especies, pavimentos y mobiliario urbano, así como ejemplos prácticos aplicables en los municipios del archipiélago. La guía puede consultarse en el siguiente enlace:
👉 Recomendaciones para la creación de zonas verdes como refugios climáticos
Tenerife está avanzando en la lucha contra el cambio climático implementando medidas de adaptación al calentamiento global y al aumento de las temperaturas, con diversas iniciativas y proyectos alineados con el concepto de refugios climáticos:
Los Corredores ecológicos son áreas de hábitat natural que conectan fragmentos de ecosistemas, facilitando el movimiento de especies y la diversidad. Estos corredores pueden incluir senderos, áreas boscosas o cualquier tipo de espacio verde que actúe como puente entre hábitats separados.
Gracias a un convenio entre el Gobierno de Canarias y la Universidad de La Laguna, se está llevando a cabo el estudio de los Refugios Climáticos Naturales de Canarias (PIMA Refugios Climáticos) y la identificación de corredores ecológicos que conecten los distintos refugios identificados. Este proyecto tiene como fin identificar, delimitar y conectar estos espacios para para su adecuación con los límites de los espacios protegidos de este archipiélago.
Como se mencionó previamente, las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) juegan un papel crucial en la creación de enfoques sostenibles para enfrentar diversos desafíos ambientales. En este sentido, las SbN se presentan como alternativas innovadoras que aprovechan los ecosistemas naturales para promover la adaptación al cambio climático. Su objetivo principal es fortalecer la resiliencia de especies y ecosistemas ante los efectos adversos del cambio climático, mediante medidas que no solo favorecen a la naturaleza, sino que también optimizan la infraestructura verde y mejoran la conectividad ecológica. Esto permite mejorar las respuestas adaptativas de las especies, beneficiando tanto al entorno natural como a las comunidades humanas.
Otras soluciones basadas en la naturaleza son:
Fachadas y cubiertas verdes en los edificios: Instalación de vegetación en las fachadas y techos de los edificios creando jardines verticales o techos ajardinados que mejoran la estética urbana y aportan beneficios ecológicos.
Sistemas de sombreado natural: creación de sombra mediante árboles, arbustos y estructuras vegetales. Estos sistemas pueden incluir pérgolas cubiertas de enredaderas o árboles plantados estratégicamente.
Huertos urbanos: espacios dedicados al cultivo de vegetales, frutas y hierbas que contribuyen a la sostenibilidad y fomentan comunidades resilientes.
En el ámbito legislativo, el decreto ley 5/2024 que modifica la ley 6/2022 de cambio climático y transición energética de Canarias recoge el apoyo al fomento, mejora y perdurabilidad de las infraestructuras verdes y establece que en los instrumentos de ordenación se tendrá en cuenta el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza, en particular, la aplicación del criterio de un mínimo de 10 metros cuadrados de zona verde por habitante y de un árbol por cada tres habitantes.
Las estrategias se materializan en proyectos concretos que ya están mejorando nuestra resiliencia. Aquí algunos ejemplos que se han desarrollado o se están desarrollando en Canarias: